6 claves para empezar tu huerta en tu casa incluso si tienes poco espacio

1. Busca los rayos del sol

Para empezar, no te preguntes dónde se verán mejor las plantas, sino donde tendrán más posibilidades de crecer.

Para que crezcan la mayoría de los vegetales, lo ideal es tener unas buenas seis horas de luz solar.

Y ojo: si la zona tiene mucho sol, tampoco es bueno, pues corres el riesgo de que se quemen las hojas de algunas plantas.

2. Macetas con huecos y altura

Una vez que ya has elegido el lugar "perfecto" busca los recipientes en los que vas a plantar.

Evita las macetas sin agujeros; tus plantas necesitan que corra el agua.

También necesitan una buena profundidad para que las raíces puedan crecer.

Con recipientes entre 7 y 15 centímetros de profundidad se puede plantar casi todo, debido a que "las raíces no necesitan mucho espacio si tienen suficiente agua, aire y nutrientes".

3. Piensa en la tierra

Aquí es donde hablamos de los nutrientes.

Así que elegir la tierra no debe ser algo que se tome a la ligera.

"No asumas que con tirar unas semillas de calabaza sin pensar en la tierra vas a tener una excelente cosecha para el otoño".

Las plantas necesitan de una cama rica en nutrientes.

Combina varios tipos de abonos o sustratos, debido a que cada uno tiene características particulares con aplicaciones específicas.

"Elegir mal el sustrato es una de las principales causas por las que pueden aparecer todo tipo de problemas a la hora de empezar a cultivar nuestro propio huerta urbano".

La tierra debe recrear las condiciones del ecosistema original de la planta.

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4. ¿Semillas o brotes?

Si no eres un experto de la jardinería (y quieres ver resultados más rápido) quizás lo mejor sería sembrar los brotes directamente.

Esto no se puede hacer con algunas hortalizas como la zanahoria o el nabo, pero las lechugas, tomates o cebollas, puedes adquirirlas en brotes.

A la hora de sembrar estos brotes no  debemos estropear las raíces, por lo que hay que hacer un agujero lo suficientemente grande.

"Después presiona ligeramente el sustrato de alrededor de la planta y riega con una regadera".

5. Agua...

Este es un tema que quizás no se le da la importancia que merece.

No todas las plantas requieren de la misma cantidad de agua ni se les puede regar de la misma forma.

Unas precisan que se les rocíe las hojas y otras que solo se rieguen las raíces.

Por ejemplo, los tomates necesitan mucha agua, pero les gusta estar un poco secos entre riego y riego.

Otro punto que hay que tener en cuenta es la época del año, pues dependiendo de los niveles de humedad y la temperatura en el ambiente las plantas necesitan de más o menos agua.

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6. Conoce a tus amigos y enemigos

Las plantas tendrán visitantes; todo es cuestión de saber detectar a tiempo si se trata de amigos o enemigos.

Los pulgones, insectos de la familia de los hemípteros, son una mala señal.

Estos animalitos son unos parásitos que pueden acabar con tu proyecto verde.

Mientras que las mariquitas o las abejas son tus mejores aliados.

Uno de los platos favoritos de las mariquitas son estos pulgones, así que son excelentes insecticidas naturales.

Por último, piensa en lo que quieres sembrar, empieza con lo que más te interese o guste, porque así aumentas las probabilidades de perseverar en el cultivo casero.

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